martes, 21 de mayo de 2013

El hombre sabio (Merlín)



    Un viejo amigo solterón y navegante con el que intercambio mensajes mientras navega por los mares del mundo, ¡oh maravillas de la comunicación! me decía con melancolía que lo de navegar está muy bien, pero que luego no tiene a ninguna Penélope esperándole. Le contesté contándole una historia de Walt Disney:

     Sí, soy bastante forofo de Disney; creo que el propio Jung en un momento dado alude al género del cine animado (y supongo que del cine en general) como  verdaderas manifestaciones del inconsciente colectivo, con personificaciones actualizadas de sus arquetipos. Una de sus primeras películas, del año 63,  es "Sword in the Stone" , dedicada al mito del rey Arturo, que en españa  se tituló "Merlín el encantador"  y de la que el mago Merlín es ciertamente el verdadero protagonista. Una versión actualizada en clave de comedia infantil del Arquetipo del Sabio. 

   El nudo de la película es la enseñanza que trasmite a Arturo cuando lo adopta como aprendiz. Un formidable máster de vida consistente en ir convirtiendo al muchacho sucesivamente en tres animales : pájaro, pez, y luego ardilla. La reacciones del discípulo siguen el mismo esquema… primero de entusiasmo (¡puedo volar!  ¡puedo nadar bajo el agua!...) para a continuación descubrir las contrapartidas de afrontar la dura vida en la naturaleza. Y la moraleja es clara y vieja, aunque fácilmente la olvidemos: que todo tiene su cara y su cruz. Con entusiasmo asumimos la cara, que rápidamente damos por sentada, para a continuación lamentarnos de la contrapartida. La canciocilla inevitable de todo producto de la casa remata explíticamente  la moraleja: 

                                  Esto es en verdad
 lo que al mundo hace marchar.
Como hay derecho hay revés,
como hay allá hay un acá ,
 y como hay bien también hay mal,
 por cada contra existe un pro...

   Todo esto para concluir  que lo malo es cuando al llegar a Itaca te encuentras Penélope con el ceño más fruncido  que el culo de un camaleón y diciéndote: “¡¡La guerra de Troya hace diez años que se acabó; se puede saber dónde te has metido desde entonces?!

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