viernes, 10 de noviembre de 2017

CARLIN: “PREGUNTAS INOCENTES” sobre CATALUNYA

“PREGUNTAS  INOCENTES”

La Vanguardia,  10/11/2017 00:57 | Actualizado a 07:15


Catalunya aparece en los medios aquí en Londres todos los días. Salgo al pub o voy a una cena y el tema siempre sale en conversación. Resulta que ocurre lo mismo en todo el mundo. Un amigo que acaba de estar en Sri Lanka (sí, Sri Lanka) me cuenta que el lío hispano-catalán está generando enorme interés por esos lares. Me dicen que en Bosnia lo mismo. A mí me escriben todos los días amigos de ­Argentina, México, ­EE.UU., ­Sudáfrica o Canadá preguntándome qué demonios está pasando.
Con el fin de que los lectores catalanes y españoles (o las dos cosas a la vez, según los gustos) tengan una mejor idea de cómo les miran hoy desde fuera, les paso una breve lista de algunos de los comentarios y de algunas de las preguntas más frecuentes, muy inocentes en casi todos los casos, que estoy oyendo...
Que un Gobierno convoque elecciones y que acto seguido el sistema judicial meta presos a los líderes de la oposición es, sin duda, una jugada novedosa, al menos en una democracia. Comentaba un amigo sudafricano que debe haber otros gobiernos que sueñan con poder hacer lo mismo, como por ejemplo el suyo, el del presidente Jacob Zuma, o el de Donald Trump.
Pregunta: ¿contarán dichas elecciones con la más mínima legitimidad nacional o internacional?
Ni Carles Puigdemont, el periodista más famoso del mundo, ni ninguna de las otras figuras independentistas han inspirado mucha confianza. Transmiten un aire de adolescentes pícaros, a veces confusos, y lo del exilio en Bruselas se ha visto en el extranjero, al menos hasta ahora, como un episodio más cómico que transcendental. Pero aun así la intención de voto independentista sigue en alza, según las encuestas.
Pregunta: ¿es tal la fuerza del sentimiento antiespañolista que si el Pato Donald se presentase a elecciones como principal candidato del independentismo el resultado seguiría siendo igual?
A un par de abogados con los que he hablado les resulta extraño que el arrebato infantil que condujo a la manifiestamente teatral declaración unilateral de independencia sea calificado por la ley como “rebelión y sedición”.
Pregunta: ¿va en serio esto de que podrían condenar a los políticos catalanes presos a 30 años de prisión, como si hubiesen matado a alguien?
Una periodista inglesa me comentó, atónita, que había leído que cientos de representantes oficiales del Partido Popular habían sido imputados por corrupción pero que casi nadie había ido a la cárcel.
Pregunta: ¿con qué autoridad moral el Gobierno del Partido Popular insiste en que está actuando en Catalunya en defensa de la ley?
Antes del referéndum escocés del año 2014, David Cameron, el primer ministro británico, dijo que se le “rompería el corazón” en caso de que los escoceses decidieran separarse del Reino Unido.
Pregunta: ¿el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, siente el mismo dolor cuando contempla la noción de una ruptura con Catalunya?
Se especula desde fuera, y más entre aquellos que han seguido con fascinación durante años la feroz rivalidad entre el FC Barcelona y el Real Madrid, que en el fondo lo que motiva al independentismo catalán y lo que en el fondo motiva la línea dura del Gobierno de Rajoy es el odio al otro.
Pregunta: ¿quién odia más a quién? ¿Los catalanes a los españoles o los españoles a los catalanes?
Aún desde la distancia a mucha gente le resulta claro que la fuerza del movimiento independentista proviene más del corazón que de la cabeza, que los sentimientos de sus seguidores se mueven en un terreno emocional, como respuesta a las acciones y las palabras de los que mandan en la capital española.

Pregunta: si dejasen en libertad a los presos, si dieran marcha atrás con el artículo 155 de la Constitución, si permitiesen un referéndum de verdad y los ánimos se calmasen lo suficiente como para que los catalanes pudieran pensar con la mente fría, ¿seguiría siendo concebible que una mayoría votase a favor de la independencia?

viernes, 29 de septiembre de 2017

Harari de nuevo

Insisto. Lo que dice este hombre es sencillamente una pasada:

Por primera vez en la historia, hoy en día mueren más personas por comer demasiado que por comer demasiado poco, más por vejez que por una enfermedad infecciosa, y más por suicidio que por asesinato a mano de la suma de soldados, terroristas y criminales. A principios del siglo XXI, el humano medio tiene más probabilidades de morir de un atracón en un McDonald’s que a consecuencia de una sequía, el ébola o un ataque de al-Qaeda.

martes, 12 de septiembre de 2017

El párrafo de Harari

        Este Harari es un historiador Israelí que ha escrito un par de libros sobre la historia de la humanidad desenfadados, desmitificadores en cuanto a los cacareados catastrofismos, y de los que ha vendido cientos de miles de ejemplares. Siempre mola que un intelectual se haga millonario. El primero "SAPIENS" viene a ser otro relato sobre lo que se sabe de la prehistoria de la humanidad, pero muy bien narrado, destacando aspectos relevantes, y con un sentido del humor desenfadado aunque un punto resabiado. Por ejemplo, que el principal estímulo en la aparición del lenguaje fue el chismorreo (ojo, estamos hablando de quién hace qué, con quienes; o sea de las identidades sociales). Y otro; la llegada del homo Sapiens supone la desaparición de todos los animales de más de 50 kilos. Libros muy recomendables de los volveremos a hablar.

     Pero ahora quiero trasladar un párrafo que considero de los más sorprendentes que he leído en los últimos años. Está al principio de su segundo libro "DEUS". He visto gente muy perturbada por esta sencilla constatación, que luego documenta con datos concretos a lo largo de unas cuantas páginas. No me enrollo más; juzgad vosotros mismos:

(Está hablando de las tres grandes calamidades que han azotado a la humanidad a lo largo de la historia: El hambre, la guerra (la violencia), y la enfermedad (las epidemias)...)

Por primera vez en la historia, hoy en día mueren más personas por comer demasiado que por comer demasiado poco, más por vejez que por una enfermedad infecciosa, y más por suicidio que por asesinato a mano de la suma de soldados, terroristas y criminales. A principios del siglo XXI, el humano medio tiene más probabilidades de morir de un atracón en un McDonald’s que a consecuencia de una sequía, el ébola o un ataque de al-Qaeda.

  

miércoles, 1 de febrero de 2017

Trump y el populismo

    Parece que me la tendré que comer envainada. Yo fui de los que dije, hace apenas  dos o tres entradas, que ya veríamos la diferencia entre los dichos y los hechos. Pues bien: parece que los hechos están siendo; así que rectifico. Así y todo conservo unos cuantos puntos para la esperanza. Donald empieza fuerte. Sabe que va a tener un montón de contestación y de presiones, y empieza dando un puñetazo en la mesa. Pero ya veremos.

    Por ejemplo, lo del muro. Una sorpresa es que ya hay mil kilómetros construidos ¿tantos?. Y una reflexión es la de la muralla china: no sirve de nada si no está constantemente vigilada. Y otra: me temo que algunas mafias estén frotándose las manos. Dentro de no mucho, si no ya, ese muro estará trufado de túneles que encarecerán el paso ilegal de la frontera; túneles cortos de pocos kilómetros, como los que aparecieron en la frontera de Israel. En cualquier caso, llevando el optimismo hasta la frontera (sin muro) del cinismo, será más trabajo para más gente.

     En la misma linea, están las perturbaciones económicas que estas decisiones, como el travel ban, y  tal, generen a la propia economía de los USA. Seguro el amigo Donald sí será sensible a esa argumentación. O sea... que ya veremos.

     Pero luego está lo que para mi es el fondo de la cuestión: lo de la ola de populismo que "azota" el mundo. Ya lo he dicho en otras entradas: Es la rebeldía del pueblo llano frente a las élites intelectuales. En España tuvimos amagos en ese sentido con ilustres empresarios  (Gil, Ruiz Mateos), a los que no les faltó cierto éxito. Por suerte tampoco eran demasiado presentables. Pero esperen que surja un líder de esa onda, con la cabeza bien amueblada, y ya veremos si no hubiéramos tenido que poner nuestras barbas a remojar. Puede que sea el caso de la señora Le Penn, ¡aquí al lado, colegas! ¡En la cultsísima y super-progresista Francia! ¿Como era lo de las barbas? Y es que hay un punto que las izquierdas no acaban de entender: ellos, la gente "con estudios", son la aristocracia de nuestro tiempo. En ese sentido es bien curioso, y debería hacer reflexionar a los viejos marxistas, que esa bandera la levanten multimillonarios. ¿Lucha de clases? ..¿O de identidades de rol, como ya entonces decía Weber?