jueves, 31 de diciembre de 2015

La vieja España


    En el conflicto entre Catalunya y (el resto de) España se mezclan muchos factores: psicológicos, culturales, etc...  Me molesta, por la parte española,  la mía aunque no siempre me guste, un exceso de suspicacia, que con frecuencia se manifiesta en forma desdeñosa o agresiva. Como buen teórico de la identidad, tengo claro que no es, o no solo, una antipatía generalizada hacia los catalanes por sí mismos, sino en todo caso, por lo que representan. Uno de los factores más sutiles es lo que en otras partes del mundo se conoce (o se ha conocido) como antiintelectualismo, que podemos caricaturizar como: "Ahora no van a venir estos señoritos universitarios a decirnos lo que tenemos que hacer". 

    Me consuela poco, pero algo (debo admitirlo; oficio obliga), que por la parte de los catalanes también haya salidas de tono, o  metidas de pata, aunque sean leves o bien intencionadas.  Por ejemplo el artículo de opinión publicado hoy (31/12/2015) en La Vanguardia. Se titula "La vieja España no quiere cambiar", y es de Borja de Riquer i Permanyer. Es un poco lo de siempre, con bastante razón, y con bastante moderación. El meollo del mensaje es que acusa a las izquierdas (al PSOE) de, a la hora de la verdad, ponerse del lado "español". Pero entonces va y nos cuenta:

El año 2006, Pasqual Maragall, con el nuevo proyecto de Estatut protagonizó, tal vez, el único intento serio de modificar aquella vieja idea de España. Recordad sus palabras: “Con el Estatut en la mano, ahora vamos a cambiar España. No vamos a inventar una nueva Catalunya, que es más vieja que España, sino que vamos a intentar inventar una nueva España”. Este era un elemento sustancial de la propuesta maragalliana: desde Catalunya se intentaba ir hacia la idea de una España plural que reconociera las diferencias identitarias existentes.


   Bueno, parece un discurso más dirigido a la complacencia de los catalanes, que a hacer reflexionar a las españoles. Como decía, me consuela poco. Resulta casi conmovedor el tonillo condescendiente de ese "ahora desde Catalunya vamos a arreglar a España". Disculpen que bromee un poco con un "¡Uy, que bien...!".  Pero en todo caso lo que creo que le sobra es lo de que "que es mas vieja que España"  (aunque estrictamente hablando fuera verdad. Claro, España surgió de la fusión de una serie de reinos como León, Castilla, Aragón...)  En todo caso la frase es  digna de análisis: "No vamos a cambiar Catalunya, claro, porque es más vieja, pero sí vamos a cambiar España" ...¿ porque es más joven?

 

    

miércoles, 30 de diciembre de 2015

RAJOY: REGRESIÓN A LA MEDIA

    Sobre los resultados de las recientes elecciones en España, muchos comentaristas señalan el resultado del PP como una super catástrofe: la pérdida de 3.5 millones de votos, sobre 10.8, el 33% de los obtenidos en el 2011. Y lo curioso que mucha de esa reflexión venga de su propio partido.

      Vamos a ver, con lo que ha caído, y sigue cayendo, económicamente hablando: ajustes, recortes, reforma laboral; con los impresionantes desastres de la corrupción, Bárcenas, Camps, Rato... ; y con la euforia revolucionaria-edípica de la progresía juvenil (adolescente: ¡hay que matar a papi..!.. de una vez)... (Bueno esto último me lo podría haber ahorrado) que solo hayan perdido el 33% de los votos,me parece un resultado verdaderamente impresionante.

    Será mi senecta tendencia a ponerme de parte del poder (del responsable; del que toma decisiones), pero mi entusiasmo conservador se centra precisamente en la figura de Mariano Rajoy.Sí, tiene una pléyade de colaboradoras, sobre todos mujeres, encabezadas por la magnífica Soraya, que no está nada mál. (Últimamente me está sorprendiendo la de Madrid, Cifuentes.). Pero precisamente en situaciones como esta, no dejo de valorar la formidable cachaza gallega del presidente.

    Puestos en plan psicoanalítico, casi lo que mejor se entiende es el rencoroso rechinar de dientes que se da en sus propias filas (ah, las bases, y sobre todo los cuadros medios, como en todos los partidos, no suelen ser lo mejor de los partidos). Perder 3 millos de votos desde luego perjudica a muchos de ellos, que se van a quedar sin curro. Así de crudo.

    Y algo más; un mazapán para científicos. Hay una cosa que se llama "regresión a la media". Cuando un sistema se ve extraordinariamente favorecido por unas circunstancias excepcionales, lo que le pasó al PP en el 2011, LO NORMAL, por simple estadística, es volver a lo normal.

    Todavía recuerdo a unos de mis profesores de estadística, que nos decía que un postulado indemostrable (que tanto les gusta a los matemáticos) de la estadística aplicada, es el de que "lo más probable es que ocurra lo más probable"